—Andrés… hay algo peor.
Sacó de debajo del colchón una pequeña memoria USB.
—Yo sabía que algún día regresarías. Por eso guardé pruebas.
La conectamos a mi computadora.
Había fotografías de documentos, capturas de WhatsApp, estados de cuenta y grabaciones.
Entonces apareció una carpeta con una sola palabra:
“NOTARÍA”.
Laura me agarró del brazo.
—Antes de abrirla tienes que saber algo. Mauricio no hizo todo esto solo.
—¿Quién más está involucrado?
Ella señaló la pantalla.
Abrí el primer archivo.
Era un video.
Y cuando vi entrar a la tercera persona a la oficina donde habían preparado los documentos con mi nombre, sentí que toda la historia acababa de cambiar.
Porque yo conocía perfectamente a esa persona…
y jamás habría imaginado que también estaba involucrada.
La imagen del video era borrosa durante los primeros segundos.