El Hombre Sin Nada Que Podía Comprar Veinte Veces El Rancho De Mariana-lbsuong

Canelo, cada vez más viejo, dormía cerca de la chimenea.

Daniel seguía viajando a la ciudad por asuntos de la empresa, pero regresaba siempre que podía.

Y cada vez que se marchaba, dejaba sobre la mesa una nota con la fecha en que esperaba volver.

No porque Mariana se lo exigiera.

Sino porque había comprendido cuánto podía significar para alguien saber que no había sido olvidado.

Una noche de diciembre, la nieve comenzó a caer suavemente.

Mariana y Daniel estaban sentados junto al fuego.

—¿Te arrepientes? —preguntó él.

Ella levantó la vista de su costura.

—¿De qué?

—De haberte casado conmigo.

Mariana dejó la aguja sobre la mesa.

—Me arrepiento de que me ocultaras la verdad.

Daniel asintió.

—Lo entiendo.

—Me arrepiento de haber creído que tenía que resolverlo todo sola.

Él la observó con atención.

—Pero no me arrepiento de haberte encontrado junto al camino —añadió ella—. Ni de haberte dado agua. Ni de haber compartido contigo el trabajo de estas semanas.

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