Porque aquella vez no estaban riéndose para ocultar una preocupación.
Estaban riéndose juntos.
8. La decisión de Mariana
Pasaron varias semanas antes de que Mariana aceptara cualquier ayuda económica.
Primero pidió que un escribano revisara los documentos del rancho. Después consultó a un comerciante de confianza para conocer el precio real de la madera y los materiales necesarios para las reparaciones.
Daniel no intervino en ninguna de esas conversaciones.
Esperó.
Finalmente, Mariana aceptó un préstamo para reparar el granero y ampliar el sistema de almacenamiento de agua.
El acuerdo quedó por escrito.
La propiedad seguiría a su nombre.
Las condiciones del préstamo eran claras.
Y ninguna decisión sobre el rancho podría tomarse sin su consentimiento.
Cuando firmó el documento, Daniel le ofreció la pluma.
—¿Estás segura?
Mariana levantó la mirada.
—Lo estoy.
—Entonces, adelante.
Firmó.
No fue una escena romántica.