A las nueve de la noche, mi hermana descubrió que no era la dueña de la casa… y su esposo cometió el peor error de su vida

Harrison intercambió una mirada conmigo.

—¿Sabes dónde está ese documento?

Khloe negó con la cabeza.

—No. Pero creo que está en la caja fuerte.

Harrison respiró profundamente.

—No vamos a abrirla ni registrar pertenencias privadas sin el consentimiento correspondiente o la autorización legal necesaria. Primero documentaremos lo que sabemos y determinaremos el siguiente paso.

Asentí.

Ya no se trataba únicamente de recuperar mi casa.

Necesitaba saber qué había intentado hacer Julian con mi madre.

Y por qué tenía tanta prisa por conseguir su firma.

3. El documento que nunca debió existir

A la mañana siguiente, Harrison se reunió conmigo en su despacho.

Había solicitado una revisión urgente de los registros de la propiedad y de los documentos que mi madre pudiera haber firmado.

También había contactado a un profesional para que la ayudara a revisar sus finanzas y a determinar si alguien había utilizado su identidad sin autorización.

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