Harrison intercambió una mirada conmigo.
—¿Sabes dónde está ese documento?
Khloe negó con la cabeza.
—No. Pero creo que está en la caja fuerte.
Harrison respiró profundamente.
—No vamos a abrirla ni registrar pertenencias privadas sin el consentimiento correspondiente o la autorización legal necesaria. Primero documentaremos lo que sabemos y determinaremos el siguiente paso.
Asentí.
Ya no se trataba únicamente de recuperar mi casa.
Necesitaba saber qué había intentado hacer Julian con mi madre.
Y por qué tenía tanta prisa por conseguir su firma.
3. El documento que nunca debió existir
A la mañana siguiente, Harrison se reunió conmigo en su despacho.
Había solicitado una revisión urgente de los registros de la propiedad y de los documentos que mi madre pudiera haber firmado.
También había contactado a un profesional para que la ayudara a revisar sus finanzas y a determinar si alguien había utilizado su identidad sin autorización.