TRABAJÉ EN DOS EMPLEOS PARA QUE MI ESPOSO SE CONVIRTIERA EN MÉDICO… Y EL DÍA DE SU GRADUACIÓN ME ENTREGÓ EL DIVORCIO. PERO SU COMPAÑERO ME REVELÓ ALGO QUE LO CAMBIÓ TODO.

El contrato incluía una cláusula que permitía devolver una parte del dinero si los servicios no se prestaban.

Y había algo más.

La firma que aparecía en una autorización adicional parecía ser la mía.

Pero yo nunca había firmado aquel documento.

Mariana solicitó que se verificara su autenticidad.

No quería acusar a Santiago sin pruebas.

Tampoco quería permitir que alguien utilizara mi firma sin mi consentimiento.

Un mes después recibimos el resultado de la revisión.

La firma no coincidía con los patrones habituales de mi firma auténtica y se recomendó un examen pericial más completo.

No era una sentencia.

No era una prueba definitiva de quién había elaborado el documento.

Pero sí era suficiente para continuar investigando.

Y cuando Santiago se enteró de que los documentos estaban siendo examinados, dejó de llamarme para pedirme que firmara el divorcio.

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