—¿Cuánto? —pregunté.
—Él le dijo a mi tía que eran más de cuatrocientos mil pesos.
Sentí un vacío en el estómago.
—¿Por qué?
—Intentó invertir con un amigo en un negocio de refacciones. Salió mal. Después pidió préstamos para cubrir otros préstamos.
Todo comenzó a encajar.
Las discusiones por dinero.
Su insistencia en que yo firmara.
El cambio de actitud de Teresa conmigo.
Pero todavía faltaba algo.
—¿Qué tiene que ver Camila?
Patricia apretó los labios.
—Ella encontró los papeles.
—¿Cómo?
—Estaba haciendo una tarea en casa de mi tía. Necesitaba hojas blancas y abrió el cajón donde Teresa había guardado la carpeta. Vio tu nombre.
Me quedé inmóvil.
—¿Y por eso comenzaron a presionarla?
Patricia asintió.
—Camila le preguntó a Rodrigo por qué estaban usando tu departamento para pagar una deuda que tú no conocías.