No quería amenazas.
No quería escenas.
Quería entender exactamente qué podían hacer con mi patrimonio y cómo proteger a Camila.
La licenciada Sofía Herrera me recibió a la mañana siguiente.
Le expliqué todo.
Le mostré los mensajes, el video y las fotografías tomadas después del cumpleaños.
Cuando terminé, permaneció unos segundos en silencio.
—Lo primero es separar dos asuntos —dijo—. La seguridad de tu hija y los documentos patrimoniales. No firmes absolutamente nada que Rodrigo te entregue. Y necesitamos revisar el estado jurídico del departamento.
Ese mismo día reuní las escrituras, comprobantes del enganche y estados de cuenta.
También revisé nuestras finanzas con más cuidado de lo que había hecho en años.
Ahí apareció otra sorpresa.
Durante siete meses se habían realizado transferencias desde nuestra cuenta conjunta.
$12,000.
$18,500.
$9,800.
$25,000.
En total, más de $160,000 pesos.