Mi esposo llegó al divorcio con tres abogados y un contrato para dejarme sin un peso… pero jamás se preguntó por qué guardé el mismo sobre durante doce años

Lo miré sin levantar la voz.

—Mi padre nunca hablaba de sus negocios con cualquiera. Ni siquiera con las personas que creían conocerlo.

El juez levantó una mano para pedir silencio.

Continué.

—Cuando Adrián decidió crear Salgado Transportes, todavía no tenía el capital suficiente para comprar los camiones ni para conseguir los contratos que necesitaba. Los bancos rechazaron sus primeras solicitudes. Los proveedores exigían garantías y la empresa estaba a punto de quedarse sin posibilidades de empezar.

Hice una pausa.

—Entonces yo invertí mi dinero.

Uno de los abogados de Adrián bajó la mirada hacia sus documentos.

El otro comenzó a pasar páginas con rapidez.

El tercero, el más joven, dejó de escribir.

—¿Cuánto invirtió exactamente? —preguntó el juez.

—Al principio, veinticuatro millones de pesos, mediante una combinación de aportaciones de capital, préstamos documentados y garantías respaldadas por bienes de mi propiedad.

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