Respiró profundamente.
—Mi prejuicio destruyó nuestra familia.
Aquella entrevista provocó una enorme reacción.
Algunas personas expresaron indignación.
Otras cuestionaron cómo un hombre que hablaba públicamente sobre valores familiares había podido abandonar a cinco recién nacidos.
Hubo quienes intentaron convertir la historia en un espectáculo.
Pero Margaret se negó a participar en entrevistas sensacionalistas.
Cuando un periodista consiguió contactarla, respondió únicamente:
—Mis hijos no necesitan que el mundo los admire por haber sobrevivido al abandono de su padre. Necesitan que se respete la vida que construyeron.
Después terminó la conversación.
Richard decidió no aceptar el reconocimiento empresarial.
También buscó asesoría jurídica para revisar las obligaciones económicas que había dejado incumplidas.
Algunas reclamaciones estaban sujetas a límites legales y al paso del tiempo.
No todo podía resolverse con un cheque.
Pero quería dejar de esconderse detrás de su fortuna.