Ella me miró con una tristeza insoportable.
—Precisamente por eso necesito que firmes el divorcio.
Me quedé inmóvil.
Entonces comprendí que su deseo de separarse no tenía nada que ver con la falta de amor.
Estaba intentando protegerme de algo.
A la mañana siguiente, Richard llegó a mi oficina con otro expediente.
—Dante, hay una información que debes conocer.
Me entregó un documento médico que Alina había autorizado compartir con su madre y que ella misma había incorporado a un expediente legal.
En la primera página aparecía una fecha.
Seis meses atrás.
Debajo, un diagnóstico.
Insuficiencia cardíaca avanzada.
Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.
—No…
Richard bajó la mirada.
—Alina lleva meses bajo tratamiento.
Continué leyendo.
Había consultas, hospitalizaciones y una evaluación para un posible trasplante.
Mi esposa había estado enferma mientras yo viajaba a Londres y Dubái.