No supe qué responder.
Durante tres años había interpretado sus silencios como frialdad, sus ausencias como desinterés y su tristeza como una señal de que nuestro matrimonio había fracasado.
Ahora empezaba a comprender que quizá había estado luchando sola contra algo mucho más peligroso.
Y yo ni siquiera había sabido verlo.
## La autorización que Alina nunca firmó
Salí de la habitación y llamé a Richard Hayes.
—Necesito que vengas al hospital. Trae a alguien especializado en delitos financieros y conserva una copia de cada documento relacionado con Northbridge Manufacturing.
—¿Qué ha ocurrido?
—Mi hermano podría haber utilizado una autorización médica falsa y manipulado los registros de una operación financiera.
Al otro lado de la línea reinó el silencio.
—Dante, ¿estás seguro de que quieres acusar a Lorenzo?
Miré a través del cristal de la habitación. Alina estaba sola, contemplando el jardín del hospital.