Dolió más por eso.
A la mañana siguiente nos avisaron que los comprobantes correspondían a un sitio real y que existían registros históricos con el nombre de Mariana López.
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No nos dieron más información por teléfono.
Tampoco necesitábamos más para entender que el rastro no
terminaba en la caja.
Mi mamá agarró las llaves antes de que yo terminara de ponerme los zapatos.
No fuimos solos ni entramos exigiendo respuestas.
La investigación debía seguir su curso y los documentos tenían que verificarse antes de convertir una sospecha en verdad.
Lo que sí supimos ese día fue suficiente para derrumbar la versión que Ernesto había sostenido desde la desaparición.
Mariana López había sido registrada siendo menor de edad 14 años antes.
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La fecha coincidía con las semanas posteriores a la desaparición de Melissa.