PARTE 2: EL SECRETO QUE MI HIJO GUARDÓ DURANTE 18 AÑOS

Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas.

—Pero mientras tú lamentabas no tener un hijo futbolista, mamá me enseñaba que mis piernas no determinaban hasta dónde podía llegar.

Daniel sacó un sobre de debajo de su silla.

—Hace tres meses recibí una noticia que quería compartir hoy.

Richard se inclinó hacia delante.

—¿Qué noticia?

Mi hijo sonrió.

—He recibido una beca completa para estudiar ingeniería biomédica en una de las mejores universidades del país.

Los invitados estallaron en aplausos.

Me cubrí la boca, emocionada.

Pero Daniel todavía no había terminado.

—Y hay algo más.

Sacó una fotografía.

Mostraba un dispositivo mecánico diseñado para ayudar a personas con movilidad reducida.

—Durante dos años he trabajado con un equipo de investigadores en un prototipo de asistencia para rehabilitación.

Richard observó la fotografía, desconcertado.

—¿Tú hiciste eso?

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