PARTE 2: LA GRABACIÓN QUE JULIAN NO SABÍA QUE EXISTÍA

Colgó.

—La policía registró vuestra casa.

—¿Y?

—Encontraron tu teléfono escondido detrás de un panel del vestidor.

Aquello no tenía sentido.

—Selina dijo que lo había encontrado.

—Exactamente.

Amelia dejó una bolsa de pruebas fotografiada sobre mi mesa.

Dentro aparecía mi teléfono.

Y otro dispositivo.

Un móvil desechable.

—También encontraron esto.

—¿De quién es?

—Todavía no lo saben. Pero había mensajes con Selina.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué decían?

Amelia dudó.

—Hablan de ti desde hace seis meses.

—¿Julian?

—No.

Me enseñó una fotografía de la pantalla.

Había decenas de mensajes.

Uno decía:

“Haz que Julian crea que Nora te atacó. Él hará el resto.”

Otro:

“Necesitamos que ella deje de revisar las cuentas antes de la auditoría.”

Pero el último mensaje era diferente.

Había sido enviado mientras yo estaba inconsciente en la UCI.

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