Permanecía horas sentado junto a la ventana.
Una tarde me pidió hablar a solas.
—Claire, hay algo que deberías saber.
Me senté frente a él.
—Lo escucho.
Richard miró hacia la cocina, asegurándose de que Margaret no estuviera cerca.
—Nathan no consiguió ese puesto en Londres por sus propios méritos.
Fruncí el ceño.
—¿Qué quiere decir?
—Margaret llamó a alguien para conseguirle el contrato.
Sentí un escalofrío.
—¿A quién?
Richard bajó la voz.
—A su antiguo socio, Charles Whitmore.
Reconocí inmediatamente el nombre.
Whitmore International.
Una empresa que había intentado comprar Bennett Holdings dos años antes.
Yo había rechazado la oferta.
—¿Por qué lo hizo?
Richard cerró los ojos.
—Porque Nathan les prometió algo a cambio.
Mi corazón comenzó a golpearme el pecho.
—¿Qué?
—Acceso a los archivos financieros de tu compañía.
Al día siguiente ordené una auditoría interna.