El investigador hizo una pausa.
—También hay constancia de otros envíos posteriores.
El salón quedó en silencio.
La joven rubia que sostenía el anillo se apartó lentamente de Álvaro.
—Me dijiste que tu matrimonio había terminado porque tu esposa no quería tener hijos —murmuró—. Me dijiste que nunca habías sido padre.
Álvaro apretó la mandíbula.
—Claudia, no es el momento.
—¿Que no es el momento? ¡Estabas a punto de pedirme matrimonio!
Claudia cerró el estuche del anillo y lo dejó sobre la mesa.
Pero la verdadera sorpresa todavía no había llegado.
1. La pregunta que nadie se atrevía a hacer
Mercedes se arrodilló frente a los cuatro niños.
Ya no le importaban los invitados, los empresarios ni los antiguos compañeros de su difunto esposo que observaban desde el otro extremo del salón.
Tenía los ojos llenos de lágrimas.