Parte 2: Elena recibió la carpeta, pero no la abrió de inmediato

Álvaro sintió que se le cerraba la garganta.

—Si vuestra madre está de acuerdo y vosotros queréis, sí.

Hugo asintió.

—Entonces trae el mismo juego. Mateo dice que todavía no has aprendido a jugar.

Desde una banca cercana, Elena observó la escena.

No sintió que hubiera recuperado a su marido.

Porque ya no quería recuperarlo.

Lo que vio fue a sus hijos descubriendo, a su propio ritmo, qué lugar deseaban darle a un hombre que había estado ausente durante sus primeros ocho años.

Y comprendió que podía permitirles explorar esa relación sin renunciar a los límites que tanto le había costado construir.

9. La Navidad siguiente

Un año después, Elena volvió a recibir una invitación de Mercedes.

Esta vez no había exigencias ni mensajes fríos.

La carta decía:

«Querida Elena:

No espero que olvides lo ocurrido ni que regreses a una familia que te hizo daño. Solo quiero que sepas que la puerta estará abierta si algún día tú y los niños deseáis venir.

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