Parte 2: Elena recibió la carpeta, pero no la abrió de inmediato

Álvaro permaneció inmóvil.

Aquello no era el perdón que esperaba recibir. Tampoco era una amenaza que pudiera combatir con dinero o influencias.

Era una responsabilidad.

Y por primera vez no podía delegarla en nadie.

5. La primera Navidad de los cuatro hermanos con su abuela

Mientras los adultos hablaban, Mercedes había llevado a los niños a la cocina.

Había ordenado que calentaran leche, sacaran galletas de mantequilla y prepararan cuatro pequeñas cajas con adornos navideños.

Hugo miraba todo con cautela.

—¿Podemos quedarnos aquí un rato? —preguntó.

Mercedes sonrió.

—Todo el tiempo que vuestra madre considere conveniente.

—¿Y podemos llamarte abuela?

A Mercedes se le quebró la voz.

—Si os sentís cómodos haciéndolo, sí.

Sofía sacó de su bolsillo un dibujo doblado. Mostraba una casa, cuatro niños y una mujer con una capa blanca.

—Esto lo hice para Navidad —explicó—. No sabía si algún día conoceríamos a la familia de papá.

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