—La primera canción que escucharon fue escrita por un amigo mío.
El salón volvió a quedarse quieto.
—Éramos muy jóvenes. Él tenía una hija pequeña. La noche antes de una operación peligrosa me pidió que aprendiera aquella melodía.
Ernesto tragó saliva.
—Quería que algún día la tocara para ella si él no regresaba.
Daniela se cubrió la boca.
—No regresó.
Ernesto respiró despacio.
—Nunca encontré a su familia. Así que durante años seguí tocándola para recordarlo.
Arturo parecía incapaz de apartar los ojos del anciano.
—¿Usted fue militar?
Ernesto asintió.
—Hace mucho tiempo.
—¿Dónde sirvió?
—En más lugares de los que quiero recordar.
Contó entonces parte de una historia que casi nunca explicaba.
Había ingresado muy joven a las fuerzas armadas.
Años después participó en una misión internacional en una zona de conflicto.