PARTE 2 — LLEGASTE TARDE

—Su Ran, puedo explicarlo.

—Entonces hazlo.

Shang Ye tomó el documento y leyó rápidamente.

Su expresión se endureció.

—Hijo de puta.

—¿Qué dice? —pregunté.

Él levantó la mirada.

—Si te hubieras casado hoy con Duan Yujing y ese bebé hubiera sido registrado legalmente como hijo de ambos…

Hizo una pausa.

—La familia Duan habría podido reclamar, a través del niño, parte del fideicomiso que tus padres dejaron a tu nombre.

Mi mente quedó en blanco.

Mis padres habían muerto cuando yo era pequeña.

Siempre me dijeron que apenas habían dejado dinero.

Miré a Yujing.

—¿Tú sabías que existía ese fideicomiso?

No contestó.

La mujer respondió por él.

—Lo sabe desde hace tres años.

Tres años.

Durante tres años aquel hombre había dormido a mi lado.

Había hablado de nuestra boda.

De nuestro futuro.

De nuestra familia.

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