PARTE 2: EL MENSAJE QUE DESTRUYÓ TODO LO QUE YO CREÍA SABER

—¡Elena! ¡Sé que estás aquí!

Era Rodrigo.

La misma voz que durante años me había tranquilizado cuando estaba enferma. La misma voz que me había prometido que nunca nos faltaría nada.

Ahora sonaba irritada, impaciente.

—¡Sal y explícame qué está pasando!

No me moví.

La trabajadora social regresó acompañada por personal de seguridad.

—Por ahora, no va a entrar en esta zona —me dijo—. Vamos a mantener la situación bajo control.

Apreté las manos.

—¿Puedo hablar con él?

—No se lo recomiendo en este momento. Primero necesitamos asegurarnos de que usted y su hija estén protegidas y de que se sigan los procedimientos adecuados.

Me senté otra vez.

A través de la puerta escuché a Rodrigo decir algo que jamás habría imaginado oír de él.

—¡No saben con quién se están metiendo!

Después se hizo el silencio.

Mi teléfono vibró.

Un nuevo mensaje.

«Elena, por favor. Podemos arreglar esto entre nosotros. No involucres a nadie más».

Lo leí lentamente.

Y por primera vez desde que lo conocía, sentí que ya no sabía quién era el hombre que me escribía.

## El secreto que llevaba meses escondiendo

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