Después salí al balcón y respiré profundamente.
No sabía qué sucedería con mi matrimonio.
Pero por primera vez en mucho tiempo, no sentía que tuviera que decidirlo todo aquella misma noche.
8. El secreto que Vanessa había ocultado
El cuarto día de mis vacaciones, Gabriel recibió una llamada inesperada.
Era su madre.
—Gabriel, necesito que me expliques qué está pasando con Vanessa.
Él suspiró.
—¿Qué te ha dicho ahora?
—Me ha dicho que está teniendo problemas contigo, que te niegas a ayudarla y que Mónica ha arruinado su oportunidad de trabajo.
Gabriel se pasó una mano por la frente.
—Mamá, ¿Vanessa te contó que decidió dejar a los niños en nuestra casa sin preguntarnos?
—Dijo que habíais hablado del asunto.
—Hablamos, pero Mónica nunca aceptó cuidarlos. Tenía un viaje pagado desde hacía meses.
Su madre guardó silencio.
—¿Y por qué no me lo dijiste antes?
Gabriel soltó una carcajada sin humor.
—Porque yo también pensé que Mónica terminaría cediendo.
—Pero Vanessa necesita ayuda.
—Sí, mamá. Pero ¿sabes qué he descubierto? Que ayudar a alguien no significa permitir que decida por nosotros.
Teresa suspiró.
—Tu hermana está muy estresada.
—Lo entiendo. Pero hay algo que todavía no sabes.