9. La primera grieta en la historia de Vanessa
Al día siguiente, Gabriel llamó a su hermana para hablar de los arreglos necesarios para los niños.
No quería discutir. Quería encontrar una solución que les permitiera estar bien sin convertirlos en mensajeros de los problemas de los adultos.
Vanessa contestó de mal humor.
—¿Qué quieres ahora?
—Necesitamos hablar de quién va a cuidar a los niños durante los próximos días.
—Ya te dije que tengo que trabajar.
—Y yo te dije que puedo ayudarte a organizar una alternativa. Pero no puedo asumir toda la responsabilidad sin haberlo acordado.
—¿Qué alternativa?
—Podemos revisar tus horarios, buscar una cuidadora de confianza o hablar con mamá para ver si puede colaborar algún día. Pero tienes que participar en la organización.
Vanessa permaneció callada.
Después soltó una frase que Gabriel no esperaba.
—Mónica siempre consigue lo que quiere.
Él cerró los ojos.
—No, Vanessa. Mónica no siempre consigue lo que quiere. Lo que pasa es que durante años ha cedido para evitar problemas.
—¡No la defiendas!
—No la estoy defendiendo por ser mi esposa. Estoy reconociendo que la tratamos injustamente.
Vanessa comenzó a llorar.