PARTE 2: TODO ESTABA A MI NOMBRE

Me detuve.

Marcus también.

—¿Qué dijiste?

Ryan comprendió demasiado tarde que había hablado de más.

—Nada.

Regresé hacia él.

—Dilo otra vez.

—Claire…

—¿De quién crees que es mi dinero?

Su rostro perdió el color.

Marcus intervino.

—Ryan, le recomiendo que no continúe sin asesoramiento legal.

Pero Ryan ya había cometido el error.

—Pregúntale a tu padre.

Se me heló la sangre.

—Mi padre murió hace once años.

Ryan soltó una risa amarga.

—Eso es lo que te dijeron.

No volví a hacerle preguntas.

Marcus tampoco.

No íbamos a confiar en una revelación hecha por un hombre desesperado.

Pero investigamos.

Aquella tarde encontramos un documento dentro del archivo histórico de Northstar.

Mi padre, Samuel Mercer, había sido uno de los primeros inversionistas de la empresa.

Yo nunca lo había sabido.

Su inversión se había colocado en un fideicomiso.

La beneficiaria era yo.

Y había un segundo nombre como administrador suplente.

Diane Helen Mercer.

Mi suegra.

Miré a Marcus.

—¿Diane conocía a mi padre?

—Eso parece. Pero necesitamos verificar la naturaleza de la relación.

Seguimos buscando.

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