No se lo di a Margaret.
No le di importancia.
Me fui a la cocina.
Cuando volví, estaba sentada con el álbum abierto sobre las rodillas.
Ya se había leído más o menos la mitad.
Estaba mirando la doble página en la que sale Nathan en la puerta de la iglesia.
Con el brazo extendido.
Esperándome.
Se le veían los labios ligeramente entreabiertos.
Contando.
Margaret no levantó la vista.
“Lo había ensayado”.
Me quedé de pie detrás del sofá.
“Todos los días durante tres semanas”.
Pasó otra página.
Luego otra más.
Llegó a la foto del altar.
Nathan con el papel.
Yo llorando.
Daniel detrás de mí.
Se quedó allí un buen rato.
Luego cerró el álbum y puso las dos manos sobre la tapa.
“¿Me puedes hacer una copia de esta?”.