PARTE 2: LOS TRES HEREDEROS DE ETHAN LANCASTER

Su voz se volvió más baja.

—Solo quiero que sepas que no volveré a ocultarte nada.

Colgué.

Aquella tarde, Victoria apareció en mi oficina.

Llevaba un abrigo gris y parecía haber envejecido diez años en una sola noche.

—Isabella, sé que no tengo derecho a pedirte nada.

—Entonces no me pidas nada. Habla.

Se sentó frente a mí.

Durante varios segundos no consiguió pronunciar una palabra.

Finalmente, abrió su bolso y sacó una memoria USB.

—Aquí están las grabaciones de las conversaciones entre Margaret y yo.

La miré sin tocarla.

—¿Por qué las guardaste?

Victoria bajó la cabeza.

—Porque tenía miedo.

Me explicó que, catorce años atrás, Margaret había negociado con su familia para unir los intereses empresariales de los Harper y los Lancaster.

El matrimonio de Ethan conmigo representaba un obstáculo para aquellos planes.

Margaret quería que Ethan se divorciara de mí y aceptara una alianza con los Harper.

Victoria había participado en aquella estrategia.

La camisa con la marca de pintalabios, las llamadas telefónicas y las apariciones públicas no habían sido simples coincidencias.

Habían querido que yo creyera que Ethan me engañaba.

—¿Y Ethan sabía algo? —pregunté.

—Sabía que su madre quería separaros. Pero no conocía todos los detalles. Creía que podría resolverlo después de la gala de vuestro primer aniversario.

—Pero nunca llegó a casa.

Victoria cerró los ojos.

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