PARTE 2: LOS TRES HEREDEROS DE ETHAN LANCASTER

dola en una compañía rentable.

No era multimillonaria.

Pero tenía una casa, una empresa y tres hijos que confiaban en mí.

Eso era suficiente.

A las nueve de la mañana, mi teléfono sonó.

Era Ethan.

—

—Ya hablamos anoche.

—No sobre nosotros. Sobre Victoria Harper.

Me quedé en silencio.

—¿Qué ocurre con ella?

—Ha solicitado una reunión urgente con mi abogado. Dice que tiene información sobre nuestro divorcio.

Miré por la ventana.

—Entonces escúchala.

—Isabella, hay algo más. Mi madre ha abandonado la ciudad.

No me sorprendió.

Margaret nunca había sido una mujer que aceptara las consecuencias de sus actos.

—Ethan, no voy a investigar por ti.

—No te lo estoy pidiendo.

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