—Nos vamos.
Los tres salieron.
Álvaro cerró la puerta.
Me volví inmediatamente hacia él.
—¿Qué es la Fundación Elena?
El abogado no respondió.
—Álvaro.
Suspiró.
—Hay cosas que Harrison quería que descubriera poco a poco.
—Mi marido está muerto. Sus hijos acaban de intentar comprarme y uno de ellos ha mencionado el nombre de mi hermana. Creo que ya hemos terminado con los secretos.
Álvaro permaneció unos segundos en silencio.
Finalmente abrió el maletín.
Sacó otra carpeta.
En la portada había dos palabras:
FUNDACIÓN ELENA
Debajo aparecía una fecha.
Dos años después de aquella fotografía.
—Harrison creó esta fundación después de la muerte de suhermana —explicó—. Durante casi treinta años ha financiado discretamente viviendas, asistencia médica y programas de acompañamiento para personas mayores que no tienen familia ni recursos.
Me quedé sin palabras.
—¿Cuánto dinero?
—Hasta hoy, aproximadamente treinta y siete millones de euros.
Tuve que sentarme.
De repente recordé algo.
La residencia.
La zona subvencionada donde yo había vivido.
Los talleres gratuitos.
Las nuevas habitaciones que habían construido hacía unos años.
Miré a Álvaro.
—No…
Él asintió.
—La residencia donde conoció a Harrison es uno de los centros financiados por la fundación.
Sentí un escalofrío recorrerme.
—Entonces Harrison…
—Nunca vivió allí porque necesitara una residencia de lujo.
—¿Qué quiere decir?
Álvaro sacó otro documento.
—Era propietario del edificio.
Me quedé mirándolo.
—No lo entiendo.
—Harrison podía haber vivido en cualquiera de sus casas. Eligió aquella residencia porque quería supervisar personalmente el proyecto que había creado en memoria de Elena.
Todo encajó de golpe.Por eso conocía los nombres de tantos trabajadores.
Por eso preguntaba constantemente por la comida de la zona subvencionada.
Por eso algunas mañanas desaparecía durante horas.
No estaba simplemente viviendo allí.
Estaba observando cómo trataban a las personas que no podían pagar.
—¿Y sus hijos sabían lo de la fundación?
—Sí. Y la odiaban.
—¿Por qué?
Álvaro me miró fijamente.