estaba dentro de tu propiedad, Rogelio siguió hablando.
—¿Qué dijo?
Carlos respiró profundamente.
—Dijo que estaba cansado de que alguien del fraccionamiento lo estuviera reportando.
Que ya sabía que eras tú.
Mi estómago se aprieta.
—¿Y después?
—Miró hacia tu casa y dijo: “Hay gente que solo entiende cuando algo le cuesta dinero”.
Mateo se quedó completamente tranquilo.
—¿Por qué no dijiste nada antes?
Carlos bajó la mirada.
—Porque pensé que estaba hablando por hablar. No creí que al día siguiente fuera a pasar lo de la bicicleta.
Eso ya era diferente.
No era una prueba perfecta por sí sola, pero junto con el video, los mensajes y las demás circunstancias cambiaban completamente la historia.
Al día siguiente llegó la reunión del comité.
Rogelio apareció acompañado por un hombre que se presentó como asesor.
Yo fui con Mateo.
No quería llevarlo.
Pero él insistió.
—La bicicleta era mía. Yo trabajé