de la gala.
Ethan me encontró cinco minutos después.
—¿Estás bien?
—Hablé con Vanessa.
Su rostro se endureció.
—¿Qué te dijo?
—Que rompisteis seis meses después del divorcio.
—Sí.
—Nunca lo supe.
—No veo por qué deberías.
—También dijo que estabas enamorado de mí.
Ethan se quedó quieto.
—Vanessa debería aprender a guardar ciertas conversaciones.
—¿Es mentira?
No respondió.
—Ethan.
Miró alrededor.
—No aquí.
—Perfecto.
Salimos a una terraza.
El aire frío golpeó mi rostro.
—¿Me amabas cuando nos divorciamos?
Preguntarlo diez años después parecía absurdo.
Sin embargo necesitaba saber.
Ethan apoyó las manos en la barandilla.
—Sí.
La respuesta fue inmediata.
—Entonces ¿por qué?
—Porque era un idiota.
—Eso es insuficiente.
—Lo sé.
Se quedó mirando la ciudad.
—Cuando te conocí, Vanessa llevaba años siendo la persona que yo pensaba que había perdido.
Me casé contigo diciendo que estaba listo para algo nuevo.
No lo estaba.
—Gracias.
—Déjame terminar.