Capítulo 2 — La lección que nadie esperaba

—Papá siempre decía que había una cosa que nunca debíamos olvidar.

—¿Qué cosa?

Ben tragó saliva.

—Que cuando alguien toma algo que no le pertenece… hay que mirar primero por qué lo hizo.

Lo miré sorprendida.

Porque entonces recordé algo que Daniel me había dicho pocos días antes de morir.

Y de repente, entendí que quizá Mónica no había robado nuestra cosecha solamente por dinero.

Había algo más.

Algo que Daniel había descubierto antes de morir.

Y esa noche, mientras revisaba sus viejas herramientas, encontré una pequeña caja de metal escondida debajo del banco de trabajo.

Dentro había una llave.

Y una nota con mi nombre.

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