Fue extraño.
Como si nos hubiera dejado esa posibilidad.
PARTE 6 — La familia de Sophie regresó con nuevas noticias sobre Mary — Lo que me contaron me rompió el corazón y me llenó de esperanza al mismo tiempo
Unos días después, Helen llamó.
“¿Gracia?”
“Sí;”
Su voz temblaba de emoción.
“Sophie despertó.”
Cerré los ojos.
“¿Cómo está?”
“Débil. Confundida. Pero está aquí.”
Una sonrisa apareció en mi rostro.
“A María le encantaría.”
“Eso es exactamente lo que dijimos.”
Más tarde, Helen y Mark vinieron a vernos.
Me trajeron una foto de Sophie del hospital.
No pudieron darme detalles sobre el procedimiento médico.
No era necesario.
Me bastó con saber que Sophie se había despertado.
Helen se sentó frente a mí.
“Sophie nos preguntó por Mary.”
Se me cayó el alma a los pies.
“¿Qué le dijiste?”
“Había una chica que quería ayudar.”
“¿Sabe él su nombre?”
Helen negó con la cabeza.
“Sí.”
Me sequé los ojos.
“¿Y qué dijo?”
“Dijo que quiere volverse fuerte.”
“Por qué;”
Helen sonrió.
“Para que algún día pueda ayudar a alguien más.”
Permanecí en silencio.
Eso era todo lo que necesitaba.
Mary no podía prever el futuro de Sophie.
No podía saber si sería fácil.
No podía garantizar que todo saldría bien.
Pero había hecho lo que podía.
Había perdido una oportunidad.
Y ahora otra persona decidiría qué hacer con ella.
“Quiero conocerla algún día”, dije.
Helen me tomó de la mano.
“Ella también quiere conocerte.”
No sabía si estaría preparado.
Pero no dije que no.
Porque María había pasado casi un año observando a personas que tenían miedo.
Y había decidido no quedarse sola con su propio miedo
PARTE 7 — Un mes después de perder a Mary, volví al hospital y vi a una chica que no conocía. Cuando me dijo: “Mary me enseñó a no rendirme”, no pude contener las lágrimas.
No estaba preparado.
Eso fue lo que me repetí a mí mismo hasta el momento en que volví al hospital.
Los pasillos eran iguales.
Las luces eran las mismas.
El olor era el mismo.
Pero María no estaba allí.
Cada paso fue difícil.