Julián no levantó la voz.
—Don Ernesto Salgado fue uno de los auditores forenses más respetados del gobierno federal. Yo aprendí a construir expedientes siguiendo sus informes. Cuando él denuncia que un adulto lanzó a un niño contra una pared, lo escuchamos.
El comedor quedó en silencio. Mauricio me miró como si acabara de conocerme. Leticia dejó de tocar sus perlas.
La paramédica pidió autorización para trasladar al menor.
Todos miraron a mi hijo.
—Mauricio—susurró Renata—, no hagas una tontería.
Él observó la grieta y luego a Emiliano.
—Llévenlo al hospital. Yo voy con él.
—¡No te atrevas!
Mauricio se volvió hacia ella.
—Tu padre arrojó a nuestro hijo. Tu madre sonrió. Tú le diste las gracias. Y yo volví a sentarme. No sé cómo viviré con eso, pero no voy a abandonarlo otra vez.
Octavio avanzó, pero los agentes lo sujetaron. Fue detenido frente a su mesa, todavía con la servilleta en el cuello.
En el hospital, las radiografías confirmaron una fisura estable en una vértebra cervical. Con un ángulo distinto, explicó el médico, Emiliano podía haber quedado paralizado.
Mauricio lloró con el rostro entre las manos.
—Papá, él estaba en el suelo y yo tomé el tenedor.
Lo abracé.
—Te levantaste después. Ahora sigue de pie.
Emiliano permaneció hospitalizado dos noches. Renata no fue a verlo. Mandó a un abogado a decir que yo manipulaba a Mauricio para destruir a su familia.
A la mañana siguiente hice dos llamadas.
La primera fue a Adriana Ceballos, exfiscal y abogada de custodia.
—Quiero proteger al niño.
—Tráigame los informes, el video y cualquier antecedente.
La segunda fue a Samuel Ibarra, antiguo auditor del sector automotriz.
—¿Qué sabes de Grupo Barragán Seminuevos?
—Venden demasiados autos importados para declarar tan pocas operaciones. ¿Por qué?
—Octavio Barragán acaba de fracturarle el cuello a mi nieto.
—Dame cinco días.
Tres días después, Emiliano salió con collarín y se mudó con Mauricio a mi casa. Casi no hablaba, se sobresaltaba con cualquier ruido y dormía abrazado a mi perro Bruno.
Al cuarto día Samuel llamó.