—Nunca vuelvas a pedir perdón por querer respuestas.
Ella comenzó a llorar otra vez.
La abracé.
—Solo prométeme una cosa.
—¿Cuál?
—La próxima vez que tengas miedo…
…déjame tener miedo contigo.
Regresamos a casa.
Aquella noche nadie encendió la televisión.
Nadie habló demasiado.
Simplemente nos sentamos los cuatro en el porche mientras el sol desaparecía poco a poco detrás de los árboles.
Por primera vez en dieciocho años…