Todos los días, mi hermana gemela sufría golpizas de su esposo abusivo. Entonces intercambiamos identidades… y él terminó arrepintiéndose de todo lo que le hizo.

la verdadera locura no estaba dentro de ese hospital, sino en un mundo que permite que los monstruos se pudran dentro de sus propias casas.

Esa fue la lección de nuestra historia:

la sangre puede darte una gemela, pero el sacrificio es lo que te da una hermana de verdad.

Y si alguna vez tienes que convertirte en monstruo para derrotar a otro monstruo, entonces hazlo con dignidad.

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