Me dio asco.
“Mateo tenía dos años”, dije. “Y aun así fue más valiente que todos nosotros.”
Rubén apretó la mandíbula.
“Arturo me iba a destruir.”
Ahí estuvo.
La grieta.
Los oficiales se miraron.
Me dio asco.
“Mateo tenía dos años”, dije. “Y aun así fue más valiente que todos nosotros.”
Rubén apretó la mandíbula.
“Arturo me iba a destruir.”
Ahí estuvo.
La grieta.
Los oficiales se miraron.