Emily asintió. “Lily”.
“Tenía miedo”.
Se sentaron la una frente a la otra, ambas temblando de distintas maneras.
“Eres preciosa”, dijo Emily, con la voz entrecortada.
Lily le tocó la mejilla. “Tengo el mismo aspecto. Eso nunca cambió”.
Emily asintió. “Lily”.
“Tenía miedo”.
Se sentaron la una frente a la otra, ambas temblando de distintas maneras.
“Eres preciosa”, dijo Emily, con la voz entrecortada.
Lily le tocó la mejilla. “Tengo el mismo aspecto. Eso nunca cambió”.